febrero 13, 2026

No querías que me fuera, así que huí

By In Especiales, San Valentín

Muchas palabras se me quedaron atoradas en la garganta aquella anoche, no sabía qué hacer, ni cómo actuar o qué cara poner, porque francamente, no sabía ni qué quería, solo sabía que yo era la mala de la historia. Una autocrítica a la honestidad que profesaba, con movimientos confusos que nublaban toda tu mente, logrando dejar una historia amarga, o que al menos me amarga el café al recordarla.

Seguramente la mayoría de las mujeres con las que hables tienen una experiencia terrible con algún “casi algo”, yo misma no he salido bien librada de sus palabras azucaradas y acciones nulas, tanto que hasta logré perpetuarlas. En ocasiones, suelo pensar que aprendí tan bien sus mentiras y atenciones chiquitas, que cuando se me presentó la oportunidad de ponerlas en prácticas lo hice, te hablé bonito, te di la mano y te dije que te quería, aunque no era capaz de mostrarlo fuera de tu cuarto y que todos vieran tal compromiso, ¿serías tú o el compromiso la limitante?

Aquella primavera venía una sequía porque toda el agua había caído de mis ojos, la esperanza del mundo no existía porque yo ya no creía en nadie y los días transcurrían lentos porque mi mente no dejaba de pensarlos. Ahí fue cuando llegaste, mas bien cuando tu perrita me cautivó con sus ojazos y te dije lo linda que era, sin dudarlo regresaste el halago, “no más linda que tu” y creí sonreir. 

Comenzó el divertido juego de salidas para conocernos mejor, el café nervioso donde rozan nuestros dedos al dirigirse ambos al azúcar, el cine excitante donde a ciegas vamos moviéndonos en la butaca hasta tener las manos entrelazadas y el bar incitante a tocarnos culpando al alcohol por la rapidez de los hechos.

Más de esta Desvelada: En la mañana sentí que ya no estabas

Quisiera recordar mucho más de ti, sin embargo, la culpa te ha opacado. Fueron meses de estar juntos sin estarlo, de comprar pizza que se acababa deprisa en tu cuarto, de salir a fiestas con tus amigos y yo solo pude presentarte a uno de los míos, a los demás siempre te los oculte, de presentarme a tus padres y los míos no supieron ni tu nombre, solo tu apodo. Meses donde me hiciste reír mucho y yo solo te confundí más.

Hubo momentos tensos, donde surgió tu interés por etiquetar lo nuestro y donde me escudaba en haber sido sincera desde un principio, en intenciones claras de divertirnos, solo nosotros, dejando los sentimientos fuera del juego. Tras un suspiro de derrota volvías a aceptar las condiciones establecidas, aunque ambos sabíamos que no sería por mucho tiempo.

Un día salí de fiesta, un antro que me gustaba mucho en la primera mitad de mis 20s, saldrías tarde de trabajar así que no estabas contemplado en la velada, subí algunas fotos en el momento y recibí tus celos por quien andaba conmigo, emociones que creía habíamos puesto un límite y no tenían razón de ser. Debí parar todo aquella noche, pero en el fondo no me importaba. Debiste parar todo aquella noche, pero en el fondo nunca llegué a comprenderte.

Cada plan de vida que comentábamos no se relacionaba, cada uno tenía sus metas e ideas y solo nos juntábamos a pasarla bien, no era una posibilidad el que se llegara a más, al menos no para mí, deseaba que alguien más me buscara porque todo había terminado mal, así que encamine a que todo lo nuestro también terminara mal. Aunque siempre fui honesta, mis acciones no eran congruentes con ello y ahora entiendo que las tuyas tampoco, estábamos empujando al otro a decidir por ambos. 

Foto de cottonbro studio. Pexels.

No querías que me fuera, así que huí. Tome una decisión cobarde donde no fui yo quien concluyó, tampoco tú, fue la situación. Cobró presencia el dolor que empezó esa primavera, me invitó a un bar nuevo y acepte, te dije iría con unos amigos y mencionaste que no saldrías, andabas cansado del trabajo. Por unas horas me sentí agusto, tranquila, pero al cambiar de bar todo cambio, te vi adentro y en solo unos segundos ya estabas frente mio, molesto, confundido y decepcionado. No podía creer que era yo la que había causado esto, te mostré que con mi ex pareja si salía, si quería que todos me vieran y si quería ese compromiso. Te fuiste enojado del lugar y me bloqueaste de todas las redes. No volví a saber de tí nunca más.

Quise buscarte cuando el clima enfría todo y buscas calor en los recuerdos más acogedores, ahí surgiste, te mandé un mensaje que de inmediato borre porque mi culpa pesó más. Me equivoqué al decirte que no quería nada, pero mis acciones hacían parecer que sí. Me equivoqué al no terminar cuando sabía que tu querías una relación formal. Me equivoqué al salir con otra persona sabiendo que te haría sentir mal. Me equivoqué al no ser clara ni conmigo misma y todo se me regresó. 

No sé si hables de mí con la gente cuando relates esas relaciones que nunca pudieron ser, o sea la figura que piensas cuando hablan de engaño, o simplemente sea yo innombrable. No me pesaría, me lo gané. Por mi parte, si te he nombrado, muchas veces, cuando me toca ver mis decisiones o tomar más, y ahora sí pensar y actuar en congruencia.

Leave a Comment