febrero 13, 2026

El último sábado junto a ti

By In Especiales, San Valentín

Por: Fabrizio Da Roza

Era una noche de sábado, estábamos reunidos en un bar medio vacío de la ciudad bebiendo, cantando y jugando pool. ¿Quién sabría que esa iba a ser la última vez que hablaríamos? Ese sábado, mi cumpleaños. Fuiste la primera persona en llegar, en felicitarme y en darme un abrazo. Recuerdo cómo nos reímos tanto y nos actualizaste de tu vida, todo se sentía como antes.

La noche continuó, todos hablábamos con música de Charli XCX de fondo, yo estaba en un extremo de la enorme mesa de madera que nos separaba y tú en el otro. Por un momento miré la escena que me rodeaba y sólo podía pensar: “Estoy con mi gente, con mis amigos, estoy agradecido”. Luego cruzamos miradas y sonreímos por un instante como si todo estuviera bien. Ojalá hubiera sido así.

Cuando éramos vecinos fuimos inseparables, nos la pasábamos en mi casa viendo series, comiendo cotufas y chismeando. Crecimos prácticamente juntos, a unos pocos metros y con algunos años de diferencia pero eso no impidió que nuestras vidas se entrelazaran en lo que pensaba iba a ser un “para siempre”. Hoy en día solo un silencio sepulcral nos rodea.

Foto de Towfiqu barbhuiya: https://www.pexels.com/es-es/foto/comida-bol-tazon-cuenco-11137525/

Es increíble ver hacia atrás y darme cuenta que ahí estabas. Cuando empecé mi carrera universitaria y necesitaba ayuda con los exámenes, cuando presenté mi primer cortometraje, cuando tuve mi primer novio, cuando hice mi primer stand up, cuando me convertí en licenciado y estuviste a mi lado casi toda la ceremonia. Cuando mi abuelo paterno falleció y me acompañaste en mi dolor, cuando rompí con ese primer novio y me sostuviste la mano bajo el atardecer que no podía apreciar por el inmenso dolor que sentía. Siempre estuviste ahí.

Hubo un momento en la noche de aquel sábado donde presentí que algo pasaba, pero no sabía qué y no me atreví a preguntar porque no quería sobrepasar tus límites, sé como eres con eso. Aunque debí hacerlo, tuve que haber roto ese acuerdo implícito y preguntar, consolar, abrazar, lo que fuera, estar ahí para ti. No te dije nada esa noche y seguí siendo anfitrión de nuestra última velada.

Tal podría interesar: Silencio

Me di cuenta que solo dejaste una enorme herida en mí, que no sé si pueda suturar con hilo de monofilamento para evitar que la infección se propague a otras áreas de mi vida. Y me duele llamarle “infección” pero así se siente, porque lo que causaste no se quita con sutura o medicina, así que creo que usaré mi vieja confiable: el tiempo. Tampoco sé si funcionará. A este punto del partido ni quiero “cerrar ciclo” o tener una “charla”, solo quiero que mágicamente pasé algo que nos una otra vez, que vuelvas a recostarte en mi hombro cuando sentías que el mundo era demasiado, gastar en un sitio y que calcules dólar por dólar como vamos a pagar, que te rías de todas las referencias que sacó del lado más recóndito del internet, que me enseñes canciones que te recordaron a mi, que nos reunamos en la casa de alguno de la residencia, o solo estar y ya.

Pero el pedir eso sería como lanzarme al espacio oscuro, gigante e incierto, porque así me siento contigo. Me alejé por completo de ti por mi salud mental, por mi paz, y a pesar de eso recibo señales mixtas de tu parte. No sé cómo reaccionar, no entiendo que quieres lograr con eso, ignoro lo que publicas porque no quiero ver que simplemente me dejaste a un lado, sin explicación, sin razón, solo porque te nació y yo sé que no fue así porque tu no haces nada sin razón. Ahora solo siento resentimiento y odio hacia tu persona. ¿Por qué te alejaste? ¿Por qué me abandonaste? ¿Que hice o qué no hice? Son algunas de las preguntas que he querido hacerte pero nuestro orgullo es tan grande que no nos deja romper ese muro invisible que ahora nos separa.

Y a pesar de todo eso, te sigo viendo: en cada esquina de la residencia, en canciones de Billie Eilish, en cada serie que vimos juntos, en cotufas acarameladas, en cabellos castaño claros y en mi medalla de graduación. Como detesto que sea así, que hayas logrado tener ese impacto en mí que ahora considero como “infección”.

Tu amistad me ha hecho dudar de mi capacidad para volver dejar entrar a alguien a ese nivel en mi vida. ¿Cómo lo hago? Después de que desapareciste como si nada, como si no importara lo que alguna vez fuimos. Y lo peor de todo es que si volvieras a escribirme yo te respondería como si nada, como si fuera ese sábado por la noche, el mejor cumpleaños que he tenido, pero también la última vez que te sentí tan cerca como antes.

Leave a Comment