agosto 25, 2026

Las grandes historias comienzan con borradores

By In Ensayos

Hace cuatro años, La Desvelada me recibió con mi primer texto y me abrió las puertas cuando  estaba finalizando mis estudios, intentando navegar la vida  desde la lógica y la razón. Después de esa etapa seguía buscando formas de entender y expresar mi voz, con deseos de escribir, de cuestionar y aportar algo a través de mis historias. La revista fue la casita para esas letras.

En uno de mis textos favoritos hablé de la vida laboral en mi querido Oaxaca y aprendí que la vocación muchas veces se enfrenta a realidades complejas y atravesadas por distintas injusticias. Mientras escribía de eso, me di cuenta que le di mi tiempo y servicio a instituciones que lucran con el sufrimiento humano donde se enriquecen los que salen en fotos para redes sociales pero muchos se quedaban olvidados en las zonas más marginadas. No fue sencillo, pues mientras esa labor alimentaba profundamente mi corazón no lo hacía siempre con mi cartera y yo también tenía necesidades que cubrir. Supongo que empecé a explorar eso, porque yo misma me sentía de esa forma, me inspiraba mucho ver cómo las experiencias laborales me llevaban a conocer personas que al día de hoy admiro mucho, pero también a resignificar lo que deseo para mi en el campo profesional.

Entre las idas y vueltas, entendí que rara vez la vida te da lo que deseas y necesitas al mismo tiempo, y pocas veces o casi nunca sigue el camino que imaginamos. Por lo que después vinieron textos  más personales, dejé de escribir únicamente de la  teoría o intento de esta para hacerlo más experiencial: publiqué una reflexión sobre el valor de la amistad; del cómo descubrí que reírse de uno mismo también puede ser una forma de sanar, y una carta muy íntima a mi mamá, hable de su ternura por la vida y como esta seguía siendo mi refugio aún en mi adultez, reconcilie a esa niña que fui con la mujer que era pero no me atrevía a mirar de frente al espejo. Sin darme cuenta, mientras compartía estos pensamientos con el equipo de La Desvelada entre edición de los textos, reacomodo de palabras y borrar párrafos también me estaba reescribiendo a mí y descubriendo quien fui, quien era en ese momento y quien quiero ser.

Para el especial de San Valentin le hice un texto a mi padre porque hablar del amor romántico no era suficiente, necesitaba regresar al primer hombre que me enseñó a amar desde la seguridad, el respeto y su presencia, mi papá me enseñó que el amor viene en distintas formas y el propio consiste en saber con valentía que si un día te rompen el corazón también tienes la capacidad de reconstruirte. Nuevamente gracias al equipo de la revista logré encajar mejor mis ideas para el texto.

Y más tarde llegó la decisión de migrar. 

Cruzar la frontera no fue solo cambiar de territorio, fue cambiar de idioma, cultura y adaptarme a un sistema diferente al que había vivido 26 años de mi vida, y también hablé de eso, aún con el duelo de mi identidad lejos de lo conocido, escribir me devolvió pedazos de mi.

Un año más la vida me vuelve a sorprender con una nueva versión de mi, La Desvelada no solo ha sido espacio para las ideas e historias de todo el equipo, creo que hemos crecido al mismo tiempo que este espacio. Mientras yo escribo esto, llevo en mi vientre un nuevo comienzo y cuando me enteré de la noticia me di cuenta que cada decisión y experiencia vivida me había formado para este momento. En mi caso personal, soñé muchas veces con ser mamá,  experimentar el proceso que conlleva el embarazo, y maternar a mi bebé, cosas muy distintas, pero esa reflexión  será para otro texto.

Esta transformación que siento ahora es la más profunda e intensa que he sentido durante toda mi vida: las emociones, el cambio tan fuerte que he tenido físico y la mirada a la vida está cambiando incluso antes de tener a mi hija en brazos, esta nueva etapa encontrará un espacio en mis letras, buscando la forma de ser plasmadas para darle orden a la revolución que llevo dentro. 

No podría estar más agradecida con todo lo que significa La Desvelada, encontré respuestas a las preguntas que tenía en mis primeros textos, pero mi curiosidad sigue indomable, y agradezco al equipo que no solo son personas con talento increíble con la pluma, también son el motorcito para que la ideas nunca se acaben, la motivación de seguir escribiendo, conversando y compartiendo. Muchas felicidades a las grandes mentes maestras, que sigan existiendo muchas Desveladas.

Para mi hija:

Si algún día lees esto espero que tu curiosidad sea tan grande como mi amor inmenso por ti, que nunca pierdas tu capacidad de asombro porque el mundo está repleto de personas y cosas maravillosas y siempre habrá un nuevo camino e historia que descubrir. 

Con mucho corazón,

 Mamá.

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