Ilustración: Lluvia Argandoña
Entre breakup songs, indirectas en Instagram, perfiles falsos y notas de prensa que parecen capítulos de novela, entendimos algo: el drama romántico no discrimina.
Lo mismo te lo firma Taylor Swift, Adele o Cazzu, que cierto innombrable del regional mexicano… (Sí, te estamos viendo Nodal).
Desde ediciones anteriores de No diré su nombre nos hemos dado cuenta de algo: el escenario y personajes pueden cambiar, pero no la herida. Todxs tenemos ese alguien que se convierte en superstición, un conjuro peligroso, el que no se busca ni se escucha. Pero igual sigue ahí, como el tan odioso Voldemort.
De eso va este nuevo especial, de los corazones que se rompieron en más de una ocasión, de los vínculos que se hicieron añicos sin hacer ruido y de las historias que todavía duelen, aunque aprendimos a contarlas como tragicomedias.
Tenemos dos sorpresas:
1.- Esta edición de No diré su nombre resulta contener la mayor cantidad de Voldemorts que hemos presentado en los cinco años y medio de La Desvelada, muchas gracias a quienes se sumaron a nuestra convocatoria y nos confiaron sus historias.

2.- Como una historia de desamor no se siente igual sin el soundtrack perfecto, Jairo Sarmiento curó una playlist para este especial.
A continuación les presentamos el resultado:
Mágicos músculos, por Bicky Ramírez
El hombre que no debe ser nombrado, por Fabiola Gurrola
Nuevas compañeras de columpio, por Paula Camarena
Nunca fue mi novio, pero sí mi problema, por Hada Chalada
No querías que me fuera así que huí, por Ilse Gaytán
Quien tú no quieres saber, por Emilio Calderón
Lo que nos faltó decir, por Mons Ch
Los espectadores, por Otilia Carvajal
Una casa color menta, por G. Rodríguez
Pensé que no tenía un Voldemort, por B
El poema más corto que conozco es tu nombre, por Fernanda Granados
El último sábado junto a ti, por Fabrizio Da Roza
