febrero 12, 2021

Un tinto por lo nuestro

By In San Valentín

Por: Fernanda Galarza

Dicen que la madrugada hace a las personas más sinceras, que el amor puede ser tan bueno según sea correspondido y que las mejores personas nunca se olvidan… y aquí estamos, tratando de entender cuál fue la razón por la que ya no somos y por qué te quiero tanto. 

Recuerdo la primera vez que charlamos, nunca entendí la razón de lo coqueto que comenzabas a ser, yo sólo estaba esperando hacer amigos y no sentirme tan sola en medio de tanta crisis, supongo que de alguna manera el destino nos puso ahí para “salvarnos”. 

Nadie apostó por nosotros, nos dieron poco tiempo juntos y al final resultó que coleccionamos muchos momentos a la distancia, de manera mágica, bonita y sin hacer daño a nadie, sólo disfrutando. 

La distancia nunca fue un impedimento para mantenernos enamorados, cada mensaje, palabra, audio, llamada, todo era especial, completamente especial e íntimo; pocos sabían de lo nuestro y aunque yo lo grité muchas veces a los cuatro vientos, jamás comprenderían lo mucho que nos quisimos y lo asombroso que nos complementamos. 

Y es que el amor es tan sorpresivo, tanto como cuando acudes al médico por una enfermedad y sales con tratamiento para otras tres; tan drástico que es complicado entender cómo pueden sobrevivir a una relación a miles de kilómetros durante tanto tiempo; tan frágil como un día rendirse y romper. 

Ay parce, qué complejo fue dejarle.

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Me queda claro que no eres común, alguien así no tiene magia en los ojos, no disfruta la luna, la lluvia, la soledad, no le gusta la música de fondo, no lee por las noches y menos le escribe poesía a su pareja. Pero tú haces todo eso y más, no le temes a nada y aunque eres la persona más misteriosa, lo das todo, te entregas sin medida. Sé que costará volver a encontrarme con alguien como tú, de eso estoy segura.

Después de tanto fue necesario soltarnos, creo que ninguno estaba avanzando lo suficiente, nos separamos en el año más horrible de nuestras vidas, en el periodo donde sucedieron tantas cosas personales para cada uno, pero que, sin duda, todo es parte del aprendizaje, del destino, la vida, el universo o cualquier cosa que haya conspirado para que sucediera. 

Sé que para ti fue más complicado todo esto, lo leía en cada mensaje que hubo después de la ruptura y aunque no lo creas, también me dolió y me costó. ¿Te has puesto a pensar cuántas vueltas le di al asunto antes de decir “terminamos”? Muchas, las suficientes para que un día llegaran y me preguntaran si quería escribir de ti. 

Nunca pensé que escribirte fuera tan difícil, que hablar de ti me llevara a prepararme tres tazas de café, tomarme media botella de vino y escuchar la mayoría de playlist tristes en Spotify, pero lo vales. Vales toda la pena. 

Gracias por tanto durante más de dos años maravillosos, nunca voy a olvidar lo bien que se siente que una persona te quiera por lo que eres, emocionalmente hablando, y no por cómo luces, tampoco que me diste una gran lección de vida, amar a pesar de lo “intenso” que pudieras parecer. Gracias también por cruzarte en mi complicado camino, abrazarme con todos los miedos e inseguridades y hacer que creyera en mí cuando muchos me abandonaron. 

Sé que nos volveremos a encontrar, quizá terminó en esta vida nuestro tiempo, pero estoy segura que, si existen las otras tantas de las que hablan, ahí estaremos para reírnos de todo y hacer las cosas mejor. 

Decía Fernando Pessoa en su libro Cartas a Ofelia: «Pido que no haga como la gente vulgar, que es siempre grosera, que no me vuelva la cara cuando pase a su lado, ni me guarde rencor. Quedemos el uno ante el otro como dos conocidos de la infancia, que se amaron un poco siendo niños y, aunque en la vida adulta sigan a otros afectos por otros caminos, siempre guardan en un rincón del alma la memoria profunda de su amor antiguo». 

Hasta siempre Shu, no olvides tomar tinto, hacer arepas, acordarte de lo mucho que te quiero a pesar del tiempo, que eres un gran ser humano y que nada hiciste mal, pero todo tiene un final. 

Te quiere para siempre, Jazmín.

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